education.Surfrider.eu

Algunos llamativos ejemplos

El gran parche de basura del Pacífico

El «gran parche de basura del Pacífico» es una enorme capa de detritus o basura situada en el océano Pacífico que se está extendiendo sin cesar desde 1950. Ha surgido como consecuencia de las corrientes, que se arremolinan y atraen hacia sí la basura de todos los mares del mundo.

Según las estimaciones de la Comisión Costera del Estado de California, esta inmensa masa de basura flotante llega a los 3,5 millones de toneladas y su extensión es de 3,43 millones de km2, o sea, un tercio de la superficie de Europa. En total, más de 267 especies marinas están afectadas por ese montón de basura.

Los testimonios de los marineros confirman la existencia de islotes flotantes de desechos de cientos de metros cuadrados en el Golfo de Vizcaya. Desde hace varios años, los estudios de IFREMER (Instituto Francés para la Explotación del Mar) arrojan cifras inquietantes. En el Golfo de Vizcaya hay más de 50 millones de toneladas de desechos entre la superficie y los 200 metros de profundidad, 15.000 toneladas de bolsas de plástico circulan por el agua y 50.000 toneladas están en el fondo del golfo.

Esos pequeños bastoncillos de plástico que invaden nuestras playas...

Entre la multitud de desechos de plástico que encontramos en el litoral, están los bastoncillos de plástico. Aunque muchos piensen que son los palitos de chupa-chups, en realidad son bastoncillos de algodón.

Es un ejemplo que ilustra perfectamente cómo un macrodesecho puede recorrer varios kilómetros hasta acabar en la costa y después en el mar.

Los bastoncillos de algodón emprenden su viaje cuando la gente los tira por el retrete. De ahí son transportados por las redes de aguas hasta una planta depuradora. Pero, al ser tan pequeños, pasan entre las rejillas de retención de macrodesechos y salen de la planta depuradora a través de la corriente de agua para terminar en el mar. O, simplemente, a veces se arrojan directamente al mar. Las corrientes y mareas terminan el trabajo y los depositan en la playa.

Este proceso ilustra las perjudiciales consecuencias de un gesto cotidiano aparentemente anodino, como es tirar un objeto en plena calle o en el río; es decir, fuera de las papeleras. Es prácticamente lo mismo que arrojarlos directamente al mar o a la playa.

Cuando el mar llora

Los Mermaid’s tears o las lágrimas de sirena

Las pequeñas partículas de plástico, también llamadas «lágrimas de sirena», esconden tras ese nombre tan poético un tipo de contaminación de microdesechos de nuestros mares y nuestros litorales.

Son bolitas de plástico que miden unos 5 mm de diámetro. Sólo en los Estados Unidos, se fabrican 27 millones de toneladas al año. Estas bolitas son materia prima para la fabricación de plástico, pero también residuos fragmentados de desechos domésticos que con el paso de los años terminan en el medio marino o en el fluvial.

Estos gránulos son muy abundantes entre los residuos marinos. Escapan al ciclo de producción y van a parar a los océanos y a los ríos. Los estudios han demostrado que estas lágrimas de sirena han entrado a formar parte de la composición de los sedimentos de las playas. También los podemos encontrar en el sistema digestivo de muchas especies de animales marinos. Son, asimismo, el vector de numerosos contaminantes químicos.

Estas bolitas de plástico no son biodegradables y su longevidad es realmente preocupante. Además, debido a sus reducidas dimensiones, son casi imposibles de recoger. El doctor Richard Thompson, de la Universidad de Plymouth, estudia los procesos de descomposición de los plásticos en el mar, así como los efectos del plástico en el medio marino. En su opinión, lo más peligroso es que ese producto tóxico ha entrado en la cadena alimentaria, dañando tanto la vida marina como la humana, al ser consumidora de especies marinas.

¡Nuestras playas parecen ceniceros!

La colilla del cigarro es un ejemplo concreto y visible de la contaminación crónica que afecta a nuestros mares y litorales. Esta contaminación es, en muchas ocasiones, de origen urbano, en contra de lo que muchos creen. Mucha gente piensa que es mejor enterrar la colilla en la arena que tirarla en una papelera o depositarla en un cenicero de playa. Basta pensar en la cantidad de gente que suele ir a la playa en verano para imaginamos la de colillas que habrán sido enterradas en la arena...

Pero no pensemos que los únicos responsables de esa contaminación son los fumadores de las playas. Una colilla tirada en el suelo en plena ciudad tiene muchas posibilidades de terminar en la playa. ¿Cómo? Muy sencillo: por la acción de la lluvia o de los servicios de limpieza de las ciudades, la colilla irá a parar a la alcantarilla; es decir, a la red de aguas pluviales, que suele estar conectada al curso de un río o al mar.

Este fenómeno se ha acentuado con la prohibición en casi toda Europa de fumar en lugares públicos, ya que los fumadores que se encuentran en las terrazas de los bares y restaurantes tiran sus colillas en las aceras y cunetas. Cualquier otro objeto tirado en el paseo (chicles, vasos de plástico…) corre la misma suerte.

Según lo indicado por la entidad Ocean Conservancy, la tasa de nicotina de 200 filtros puede llegar a matar a un ser humano. Una sola colilla puede contaminar 500 litros de agua y convertirla en no apta para el consumo. No olvidemos que esas colillas son igualmente susceptibles de ser ingeridas por los animales.

Con los productos ligados al consumo de tabaco (mecheros, cerillas y paquetes de cigarrillos) pasa lo mismo. Un paquete de cigarrillos es, en primer lugar, un conjunto de capas de plástico, de aluminio, de cartón, de celofán, de tabaco y de otros miles de componentes químicos más.

Cuando los desechos entran en la cadena alimentaria

Contenido del estómago de una tortuga

Las tortugas, en principio, no suelen ingerir bolsas de plástico. Comen un poco de todo lo que les pasa por delante. Para ilustrar el caso, he aquí el resultado del examen de estómago de una tortuga:

  • una suela, unas gafas de natación,
  • trozos de caucho y de plástico,
  • bolas de plástico, imperdibles,
  • pedazos de esponja sintética,
  • pedazos de mallas de plástico y botellas de plástico,
  • correas de plástico y trozos de bolsas de plástico
  • y una cuerda de polipropileno...

Los desechos, un estorbo para la vida marina

Esta tortuga de 15 años quedó atrapada en la anilla de un bidón de plástico cuando era joven. Pese a ello, su caparazón y su cuerpo han seguido creciendo.