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¿Por qué seguir luchando?

Los legisladores europeos, al regular la polución, se han olvidado de los macrodesechos.

El derecho europeo no proporciona ninguna definición de desecho y su estatus es muy discutible.

Si analizamos en detalle las disposiciones de las pocas directivas existentes que regulan los macrodesechos –especialmente la Directiva sobre las aguas de baño (2006/7/CE) y la Estrategia para el medio marino (2008/56/CE) del 17 de junio de 2008–, veremos que el desecho no se considera como contaminación.

Examinando la Directiva sobre las aguas de baño con detenimiento, veremos que considera los macrodesechos (o desechos marinos) como una molestia visual, y no como polución.

Así, la directiva llamada Estrategia para el medio marino define la contaminación marina haciendo alusión a los ruidos, energías y sustancias introducidas en el medio, pero no aborda el problema de los macrodesechos. La consideración de los desechos marinos como impacto que debe ser evaluado está tímidamente recogida en las tablas anexas.

¿Por qué no reconocer a los residuos acuáticos un estatus real de contaminación y el mismo rango que los demás tipos de impacto?

En cuanto al deseo de que los océanos alcancen un buen estado ecológico de aquí al 2015, los resultados serían un tanto parciales, porque la directiva sobre el agua tampoco tiene en cuenta la posible presencia de desechos.
Por ello, Surfrider sigue luchando para que los macrodesechos no sean considerados como una simple molestia, sino como un tipo de contaminación que debe ser tratado como tal.

El primer paso consiste en reconocer que los macrodesechos son un tipo de contaminación

Como los residuos acuáticos no se consideran polución, se cuelan por los agujeros de las directivas de la Unión Europea. Los residuos acuáticos que encontramos en nuestro litoral son los desechos que escapan a los trámites ordinarios de gestión. Es hora de tratar el problema que está en el origen de tantas y tantas molestias para el ecosistema. El hecho de que los macrodesechos no estén reconocidos como contaminación impide diseñar una política global que luche contra su presencia en nuestras playas y riberas.

Los efectos nocivos del estatus actual de los residuos acuáticos

  • No se realiza ningún seguimiento global ni existe ninguna visión de conjunto que permita evaluar el impacto real de los residuos acuáticos. Afortunadamente, hay iniciativas locales como la asociación MER-TERRE en la región PACA en Francia, los proyectos «Kosta Garbia» en el departamento de los Pirineos Atlánticos de Francia, el proyecto «Coast Watch» en la costa portuguesa e incluso el «Monitoring Litter», organizado por el programa OSPAR en las costas del norte de Europa. Sin embargo, no existe ningún protocolo armonizado para la cuantificación que nos permita establecer un vínculo entre los datos y así poder evaluar globalmente el volumen e impacto de dicho tipo de contaminación. Son muy pocos los estudios que se realizan sobre la materia, pero el problema persiste y es cada vez más visible en nuestros litorales. Es increíble la falta de información que hay sobre este tema.
  • Las autoridades locales encargadas de la gestión del territorio organizan regularmente jornadas de limpieza de las playas. Esas limpiezas son sin duda necesarias para limitar el impacto de los macrodesechos sobre el medio, pero mantener las playas limpias resulta caro tanto para los colectivos como para los habitantes de la zona, que son los que más preocupados están por la contaminación. No olvidemos que esa polución proviene en un 80 % del continente. Es una de las perniciosas consecuencias que la población costera sufre por la falta de reconocimiento de los macrodesechos como polución.
  • Pero esas limpiezas, por muy indispensables que sean, tienen también nefastos efectos. Las acciones de limpieza no hacen distinciones entre los desechos y los elementos naturales de la playa (conchas, algas…), que son indispensables para el ecosistema del litoral. Además, deterioran y erosionan las playas. Al retirar los macrodesechos que ensucian nuestras playas, reducimos el volumen total de desechos presentes en la costa, y entonces resulta imposible cuantificarlos con exactitud. Y si el volumen no es realmente significativo, puede que el público subestime la envergadura del problema y no calcule bien su grado de responsabilidad a la hora de abandonar un objeto.

¿Por qué es tan importante reconocer que los macrodesechos son un tipo de contaminación?

Toda decisión se apoya sobre un balance, sobre una visión exhaustiva de la magnitud e impacto de la contaminación. Evaluar la cantidad y los efectos de los macrodesechos a nivel europeo en el marco de un protocolo armonizado es un primer paso indispensable para luchar contra los macrodesechos.

Esta visión global del problema de la contaminación favorecerá la sensibilización no sólo de los responsables políticos, sino también de los ciudadanos.

Exigimos que se diseñe una política para la gestión de los macrodesechos en consonancia con las políticas globales sobre los otros tipos de contaminación. Este tipo de polución debe recibir el mismo tratamiento que los demás.